Cola y tiza (experimentando con materiales)

Uno de los mejores amigos de las manualidades es la cola blanca. ¡Pero no sólo de pegar vive la cola! 


Hay muchas otras actividades que podemos desarrollar a partir de experimentar con este material. Por ejemplo podemos añadir a la cola mientras está húmeda, algún elemento para crear relieves y texturas. ¿Y qué material más bueno, bonito y barato que tizas de colores?


Materiales:
- Tizas de colores (las gordas son más fáciles de manejar para rallarlas). Intentad aprovechar los trozos sueltos que acaban abandonados al fondo de las cajas. Si es complicado rallarlos, probad a meterlos en una bolsa y machacarlos con el mortero o un martillo.
- Rallador de cocina
- Cola blanca

- Cartulina (nosotros escogimos cartulina negra para un mayor contraste).

A los niños y niñas les encanta desmenuzar materiales con el rallador. Es una actividad que debe ser supervisada pero no es peligrosa. Se necesita rallar las tizas concienzudamente para conseguir un polvo fino y homogéneo, sino los tropezones relucirán esplendorosos sobre la cola. 

Los artistas pueden comenzar bocetando el dibujo con lápiz, aunque los más valientes o despreocupados preferirán saltarse este paso. 

Llega entonces el turno de nuestra primera protagonista, la cola, y con ella comienza la primera parte  de la experimentación: estrujar el bote y manejarlo sobre el dibujo. Aplicar la cola sobre la cartulina requiere concentración en el manejo de la misma, hay que aplicar la cantidad adecuada y moverse con soltura mientras ésta chorrea del bote. Además, apretujar botes es una actividad interesante, no sólo por el estímulo psicomotriz, también porque los niños y niñas adoran apachurrar envases, sobretodo los más pequeños. 



Dibujar con un nuevo material implica manejar nuevos elementos como una nueva textura. La cola es muy agradable de manipular de esta manera, y su resultado abultado sobre el papel es muy atractivo visualmente.

Cuando los artistas completan su composición llega el momento de nuestra segunda protagonista: la tiza. La capacidad sensorial de la actividad aumentará al tener que manipular directamente el polvo de tiza. Para esparcirlo sobre la cola podemos utilizar un frasco y sobretodo las manos para poder experienciar la asombrosa sensación al espolvorear el polvo de tiza, que tiene una textura y consistencia muy particular.



Todo el dibujo ha de impregnarse bien de tiza, es mejor pasarse que quedar cortos, ya que el sobrante se podrá reutilizar sin problema.
Se deja secar unos minutos y llega el tercer y ultimo paso: retirar el exceso de tiza. Los artistas en primer lugar, cogerán la cartulina y dejarán caer el sobrante (la tiza que no ha quedado pegada en el dibujo de la cola) y, en segundo lugar abrirán la boca fascinados y orgullosos de la mágica aparición de su dibujo, ahora colorido, en relieve y con una textura muy peculiar.



¿Qué otros materiales podemos añadir a la cola para obtener relieves y texturas?