Derramando pintura como Holton Rower, Pour painting



Un montón de tarros de pintura es una provocación sensacional, pero ¿y si añadimos el poder derramar la pintura directamente de los tarros? 👀

Pour painting es una técnica en la que la pintura se derrama, se vierte sobre un soporte. Holton Rower realiza una variedad conocida como Tall painting, en la que la pintura se vierte desde alturas diferentes de forma concéntrica, pausada y pautada, obteniendo explosiones de color y resultados psicodélicos e hipnóticos. 

Pollock dijo: “Intento mantenerme al margen de los instrumentos tradicionales, como el caballete, la paleta y los pinceles. Prefiero los palos, las espátulas y la pintura fluida que gotea y se escurre”.

Son técnicas de arte abstracto en las que se concentra la atención en el proceso creativo, por encima del resultado, una revalorización de la acción y proceso creativo por encima del objeto acabado. Este cambio de enfoque implica un cambio en la manera de participar en la propia obra, una participación mucho más activa. 

Esta actividad es una inspiración de las obras de Holton Rower y las técnicas de pour painting y tall painting. Y comienza con un montón de tarros llenos de pintura:



Se necesita pintura (témpera o acrílica) en tarros, vasos u otros recipientes, poniendo más o menos la misma cantidad de pintura en cada vaso. Los recipientes deben estar todos llenos antes de empezar para no romper la magia después ;)

También necesitamos papel fuerte o cartón como soporte, teniendo en cuenta que la pintura se derramará rapida e imparablemente, por lo que hay que cubrir las zonas de alrededor. 

Finalmente necesitamos algo para crear esa altura sobre la que chorrear la pintura, en nuestro caso elegimos otro tarro. ¿Alternativas? Una maceta, una lata, un taco de madera. una vela, una piedra...



La idea es muy sencilla: verter la pintura sobre el tarro. Lo ideal es intentar verterla en el centro para que se vayan creando capas concéntricas de color, y cada color quede contextualizado en los demás. La pintura desbordará y se derramará por el resto del tarro y llegara a las hojas, creando una marea irresistible de pintura.


Los artistas podrán jugar con los colores que utilizan, las cantidades, la velocidad y distancia con la que derraman la pintura y cómo se desliza ésta por el tarro y las hojas.

Es una actividad muy espectacular visualmente en la que todo el proceso de pintar pasa a ser una performance, una actuación. La creación de la obra de arte es una obra de arte en sí misma. Y todo el proceso en el que derramamos la pintura es un resultado continuo, no hay un resultado final único. Cada vez que derramamos un nuevo color, la pintura se mueve y cambia, expandiéndose sin control, sin límites por el tarro y el papel.

Los chorretones de pintura irán creando caminos y trayectorias esperadas e inesperadas. Una parte de la experimentación es explorar la poética de los colores y disfrutar sensorialmente su fuerza expresiva.




Es una actividad preciosa y también muy divertida. Se trata de disfrutar derramando la pintura y también viéndola en sus recorridos. Los artistas se asombrarán de cómo la pintura se desliza, de cómo algunos colores se mezclan, de su densidad y peso...





Esta clase de actividades abiertas son continuas exploraciones y experimentaciones. No hay un objetivo más allá de la propia experimentación de los materiales y la técnica. No hay "bien hecho" ni "mal hecho". 
Hubo un momento en el que al utilizar el color negro prácticamente desaparecieron el resto de colores. Eso fue una experimentación, que fue seguida del uso de otros colores para contrarrestar. Si finalmente hubiera salido un resultado demasiado oscuro para el gusto de los artistas, ha formado parte de su propia exploración de color. Y en sus exploraciones no hay "buen resultado" y "mal resultado". 

Estos acercamientos a estas técnicas artísticas implican tomar riesgos y salir de la zona de confort. De esa manera desarrollamos herramientas y sobretodo estimulamos la confianza en nuestra propia creatividad.





Pollock hablaba de un "toma y daca": "cuando pinto no me preocupo por lo que estoy haciendo, no tengo miedo a hacer cambios, el cuadro tiene vida propia. Sólo cuando pierdo el contacto con la obra el resultado es un desastre, en caso contrario es pura armonía, un fluido toma y daca y el cuadro sale bien".

Hay todo un proceso de toma de decisiones detrás de una actividad tan aparentemente simple como derramar pintura en un tarro. Decisiones sobre los colores y sus combinaciones, ¿qué pasa si primero derramo el blanco? ¿qué pasa si lo derramo después? o los errores que detectemos y subsanemos la siguiente vez que derramemos la pintura ¿por qué se ha derramado esta vez la pintura tan rápido? ¿cuánta cantidad debo hechar la próxima vez?  





Una vez terminada la actividad podemos decidir qué hacer con los resultados. En este caso en particular, probablemente haya un resultado estético una vez terminada la actividad. Aunque repito que no es el objetivo, en nuestro caso nos quedó un tarro con una fusión de colores maravillosa para decorar con una velita. 
Las hojas tardarán mucho en secar, si es que llegan a secarse bien, aunque es probable que el acrílico se agriete. 



Este tipo de técnicas muchas veces se entienden como resultados incontrolados, accidentes,  con energía y sin significación. Al realizarlas los artistas explorarán por sí mismos la toma de decisiones y control que realmente implican estas técnicas y además  podrán disfrutarlas que, en realidad, es lo más importante.

¡A derramar, chorrear y gotear!